Dar el paso puede generar una mezcla de emoción y vértigo. Por eso, en Hair Xperience hemos protocolizado el proceso para que sea una experiencia relajante. Todo comienza con una fase de diseño donde no solo medimos el área afectada, sino que estudiamos la colorimetría de tu rostro. Buscamos matices, reflejos y diferentes grosores de cabello para que la prótesis no se vea como un bloque de color plano, sino con la riqueza visual de un cabello sano.
Una vez diseñado el sistema, pasamos a la fase de integración. En una sesión privada, nuestros estilistas fusionan el sistema con tu cabello existente. Aquí es donde ocurre la magia: el corte. Un buen corte de pelo es lo que realmente «esconde» la prótesis. Ajustamos las patillas, la nuca y el volumen superior para que el flujo visual sea perfecto. En menos de tres horas, sales de nuestro centro con una imagen renovada, sin haber pasado por quirófano y con un resultado que el microinjerto tardaría un año en (intentar) igualar.